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| June 20, 2013

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No le cortaron el pelo por ser gorda

No le cortaron el pelo por ser gorda

Era el martes 20 de julio, el Día del Amigo. Natalia Farías, de 32 años, quería estar a tono con la ocasión, quizás  , y decidió cambiarse el look. Por eso se dirigió a la escuela de peluquería “Burgos” ubicada la calle Alberdi entre Alvarado y Urquiza, en el barrio Policial, de Salta, pero no la quisieron atender por ser gorda. La joven hizo una denuncia por discriminación ante el INADI y en la Comisaría 1.

plus_size_sexy_black_waist_nipper“Fui con un turno que me había dado mi hermana que estudia en ese instituto, pero cuando me acerqué a la caja para pagar el dueño, Héctor Burgos (de 70 años), me dijo que ellos no daban turnos y que era por orden de llegada. Le expliqué que mi hermana me esperaba para cortarme el pelo, pero él insistió en que esperara. Entonces la hice llamar y mientras la aguardaba llegaron dos chicas muy sonrientes y él las hizo pasar al salón de inmediato. Me sentí molesta y me acerqué para preguntarle cuál era el problema, por qué a ellas las había hecho pasar y a mí no. El hombre se molestó, me trató de ‘atrevida’ y me dijo que no me iban a atender porque ‘vos no entrás en el sillón’ y me trató de ‘gorda chota’. Mi hermana trató de hablarle, pero no la escuchó. Yo entré en una crisis de nervios y me largué a llorar, fue una situación difícil, nunca me había pasado algo así”, le dijo la damnificada al Diario El Tribuno de Salta.

La chica es soltera y trabaja como administrativa en la Fundación Padre Martearena en el Centro Cristiano de Salta. “Sé que soy gorda, pero nunca me trataron así, por eso decidí denunciar a este hombre. Las acciones legales ya comenzaron y mañana (por hoy) tengo que ir a notificarme de cuál es el juez que se hizo cargo de la causa”, cerró Farías.

Por su parte, el peluquero se defendió: “Aquí se atiende a la gente por riguroso orden de llegada. Nuestros precios, por ser una escuela, son bajísimos y por eso viene mucha gente y a nadie se le da turno por teléfono. Además, a veces hay tantos clientes que tengo que decirles que vuelvan más tarde. Se enojó porque quería un trato preferencial”.

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